Cuando un país hermano se encuentra sumergido
en el caos político-social como Venezuela, la primera impresión que tengo es de
una profunda tristeza y caridad para con mis hermanos venezolanos.
Venezuela, otrora un país pacífico, democrático,
cuna de grandes artistas, escritores y pensadores, con un potencial cultural y
económico notables, ahora se encuentra en plena guerra civil motivado por un
gobierno corrupto y populista, dictatorial y anti-democrático.
Este es el real peligro de permitir que un
grupo político con un discurso populista, alcance el poder y al llegar a él,
hacer todo tipo de desmanes, atropellando el Estado de Derecho y cercenando la
libertad de sus habitantes. Más que nunca debemos estar atentos contra este tipo
de amenazas de grupos de naturaleza autoritaria y anticonstitucional.
Lamentablemente a Venezuela no le tocó otra
alternativa que la guerra civil. Infelizmente, algo esperado. Todo es demasiado
triste.
Mis oraciones van por todos los venezolanos
que luchan por la restauración de la libertad y la dignidad de su país.
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